Amman es la capital de Jordania pero está poblada principalmente por palestinos que salieron de Palestina y obtuvieron la ciudadanía jordana. Está plagado de historias tristes de familias divididas donde los padres o abuelos viven en Palestina. Obviamente no pueden verse porque las fronteras son controladas por Israel, que deja salir palestinos pero una vez que salen no pueden volver a entrar.
Hoy visitamos la ciudad vieja, donde se encuentra un museo con elementos y reliquias desenterrados en Amman que pasan por todas las épocas de la humanidad, desde la prehistoria. Para alguien que vive en el continente americano es extraño pensar que estoy en un lugar que siempre estuvo habitado por el hombre, incluso desde antes de definirse como Homo sapiens.El museo está rodeado por restos de templos construídos por los romanos.
También vimos el Teatro Romano muy bien conservado que está en el medio de la ciudad.Por suerte estaba medio nublado, porque descubrimos que los abrevalijas de Ezeiza también nos cagaron el protector solar...
Luego visitamos Jerash, una ciudad a 30 minutos de Amman en la que se descubrió en el siglo XVII una ciudad romana semicubierta por el desierto, pero que recién empezaron a desenterrar en 1920. Las ruinas son increíbles y están muy bien conservadas. Vimos un grupo de franceses que siguen descubriendo y desenterrando partes de la ciudad.
El regreso fué bastante pesado porque nos tocó justo la hora pico. Moverse por la ciudad es bastante complicado. Nos vivimos quejando de Buenos Aires pero hasta ahora he visto pocas ciudades con un tráfico menos complicado que el nuestro.Acá las familias suelen tener dos autos, uno para el hombre y otro para la esposa (casi todas las mujeres manejan), y hay zonas muy grandes puramente residenciales, donde para comprar cualquier cosa no queda otra que subirse al auto e ir hasta algún shopping o a la zona comercial.
La vida es bastante cara. Comida, ropa, combustible, casi todo es más caro que en Argentina, y los sueldos no son mucho mejores.



